Gremio Bohemio

La terraza de un bar fue el escenario, dónde el sonido de dos vasos brindando, marcó el inicio de un concierto que no quiere darse por terminado.

¡Mira a mi colega! Con la guitarra, no falla. Aquí tengo la mía, ¡vamos a juntar la mesa! Pues suena bien, ¿eh?

Y el tiempo pasó, no en vano, la guitarra a las espaldas de dos desconocidos coincidiendo a cada paso. Quizá coincidencia sea una forma de llamarlo, por no culpar a la bohemia de guiar nuestros pasos.

La casualidad y un telefonazo nos llevaron a colaborar, tras una semana de ensayo.

Tres conciertos, será cierto el refrán, pues no hizo falta nada más para hacer realidad la unión que en nuestra alma ya se presentía.

Artesanos que con seis cuerdas tejen su pasión, con la experiencia como escriba, sin patrón ni remedio, se aliaron en este Gremio Bohemio.